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Maternal, autosacrificada, frustrada, sexy o egoísta, son sólo algunos de los adjetivos que califican a la típica figura del ama de casa hindú a través de la literatura, el cine y la cultura popular. Pero quizás el término que mejor la describe – erróneamente a la vez – es el de “irrelevante”.

Ha sido ignorada por los economistas, pasada por alto por los historiadores, puesta a un lado por los políticos y rechazada por los profesionales, el ama de casa parece existir en un espacio del tiempo, manejándose dentro de los límites del hogar, esclavizada con un sin fin de faenas, repartiendo su tiempo atendiendo a  los niños y a los mayores, cocinando, limpiando y a la vez sonriendo…

Las imágenes que acuden a la mente cuando se piensa en el ama de casa india parecen situarla en un lugar donde el tiempo no cambia, menos aún su vida…será asi por siempre?

En la realidad, el ama de casa es el espejo más profundo que refleja los cambios de toda sociedad, por ejemplo en Inglaterra, el concepto de “ama de casa” tiene sus raíces en el siglo 17, cuando las mujeres vivían en el campo y manejaban complejas tareas domésticas, a su vez eran granjeras y mercadeaban lo que producían. Las amas de casa adineradas vivían en mansiones, cuidaban sus jardines y salían en paseos al campo, sus estilos de vida fueron inmortalizados por famosas escritoras desde Jane Austen hasta Barbara Cartland.

Con la llegada de la revolución industrial en el siglo 18, las nociones de la típica ama de casa comenzó a cambiar drásticamente. Cuando el centro de las actividades económicas comenzó a  trasladarse a las ciudades y el tamaño de las familias se reducía, el ama de casa comenzó a despegarse de la tierra, y a centrarse en el hogar, se dedicó al cuidado del núcleo familiar. Transmitir “los valores de la clase media” a sus hijos, como diligencia, frugalidad e higiene, pasó a ser la responsabilidad del ama de casa.

Luego vinieron las guerras mundiales, repentinamente millones de hombres dejaron sus hogares para ir a pelear al frente, así que las amas de casa salieron a trabajar a los hospitales, fábricas y oficinas. Ese cambio fué irreversible…cuando los hombres regresaron, se encontraron con mujeres que no se contentaban más con limpiar pisos o cocinar…querían experimentar la vida en ambos ámbitos, tanto el doméstico como el   profesional…es dudoso si recibieron una recompensa adecuada por este “doble turno” de trabajo, pero si sabemos que el cambio fue enorme y se reflejó en la cultura.

Diseñadores como Yves Saint Laurent ponían modelos en pantalones y minifaldas, deleitando e influenciando a millones de mujeres quienes se quitaron sus delantales por una vida más  excitante. Surgió el movimiento feminista, después de los años 70, era imposible llamar a una mujer “ama de casa”. Ingeniera doméstica era un término más adecuado y seguro, de cualquier forma, cada vez eran menos las amas de casa.

La historia del ama de casa hindú también refleja los cambios experimentados por la nación. El estado de Bengala del siglo 19 fue el que le dió forma al concepto de “el ama de casa ideal”.

Ella representaba la tradición y toda su violencia? como el  abuso, la negligencia y el sati (práctica antigua del hinduismo donde la viuda era lanzada a la hoguera con los restos mortales de su marido) o simbolizaba el renacimiento indio como  la educación, los logros y el progreso? Mientras los hombres discutían, el ama de casa era forzada a usar blusas cosidas, aprendió a tocar el piano y a leer en alemán pero aún confinada en su hogar. Escritores desde Rabindranath Tagore hasta Munshi Premchand la describían de manera sensible en un mundo atrapada  por las contradicciones y luchando contra las limitaciones.

Más tarde, el productor de cine Satyajit Ray plantea su situación en el personaje de Charu de la película “Charulata” (la esposa solitaria) y “Ghare Baire” (el hogar y el mundo) exquisitamente aburrida, profundamente frustrada, trémula y trágica.

Cuando el movimiento independentista obtuvo seguidores, el Mahatma Gandhi comprendió el poder reprimido del ama de casa y llamó a las mujeres a salir de sus hogares a luchar por los ideales de una India libre e independiente. Muchas de ellas lo siguieron, renunciando a sus ropas importadas por el “khadi” (telar manual), uniéndose a las satyagrahas (filosofía conocida como resistencia a través de la no violencia)  y sometiéndose a ser arrestadas.

Mientras sus esfuerzos fueron recompensados con la Independencia, la Partición de la nación en cuatro nuevos países debido a propósitos religiosos, generó una ola de violencia acompañada de violaciones, mutilaciones y secuestros, causando un gran salto atrás.

Años después de la Independencia, el ama de casa de la clase media, simbolizaba los valores de la economía de Nehru (primer ministro de la India independiente) que hacía énfasis en “una vida simple con amplitud de pensamiento”, donde la educación (la de sus hijos) era crucial para el progreso. La presión sobre las amas de casa de conformar un “estándar” de vida, algo intermedio entre la tradición y la modernidad se podía visualizar en los anuncios publicitarios de la época que ilustraban la “liberación” de la esposa tiranizada por la suegra y juzgada por la sociedad.

Los años 80 trajeron rupturas en cuanto a la vulnerabilidad aparente de la mujer. Con los derechos legales de la divorciada Shah Bano (caso controversial de una mujer una musulmana de 62 años y madre de cinco hijos cuyo esposo le solicitó el divorcio en 1978 y le fue negada la pensión alimenticia) y la exposición a la luz pública del “sati” de Roop Kanwar (joven de 18 años de una villa del estado de Rajasthan quien estuvo casada por ocho meses y el dia de la incineración del cuerpo de  su esposo, en el año 1987, se lanzó a las llamas. Aún existe controversia en cuanto a la espontaneidad del acto).

La liberación económica del país que comenzó en los años 90 cambió la situación, hoy en dia muchas mujeres no se contentan con ser sólo “amas de casa”.

De acuerdo a la diseñadora de moda Ritu Beri quien dice “No me siento cómoda utilizando ese término hoy en dia en la India. El trabajo de un ama de casa es increíblemente duro de cualquier manera, sin embargo, actualmente la mayoría de las mujeres están ocupadas realizando múltiples tipos de trabajos. Se visualiza en el cambio en el vestuario…muchas más mujeres hoy en dia usan pantalones y vestidos que hace 10 años, eso demuestra el cambio de mentalidad.

Muchas madres desean que sus hijas disfruten de opciones más amplias de las que ellas tuvieron, mientras otras, en una era de cabello corto, motocicletas tipo scooter y libertad sexual, aún luchan con las viejas nociones de “vestirse para esperar al esposo”.

Nivedita Basu, ex directora creativa de Balaji Films, quien trabajó en 52 novelas dice: “las amas de casa eran nuestro público clave, antes de Balaji Films, nadie las describía tan realisticamente. Las novelas eran inspiradoras y reales para ellas. A todo el mundo le gustaba ver la historia de la muchacha pobre casada en una familia rica. Muchas mujeres nos decían ‘…tengo una familia como la que muestran en su show…’ Antes de nuestras series, no existían programas donde las amas de casa protagonizaran, ya fuesen basados en la moda, estilos de vida o los valores que nuestros personajes representaban”.

Todavía existen graves problemas. “El trabajo de la mujer dentro del hogar permanece invisible y por ende, invalorable” dice la economista Bina Agarwal. “Ese mismo trabajo cocinando o cuidando, cuando se coloca en el mercado, es remunerado, pero al ser ejecutado por mujeres no se reporta como parte de la economía. En ocasiones, la casta y la clase en India se consiguen frente a frente. Los valores sociales de las mujeres con “estatus”  que no trabajan fueran del hogar se siguen transmitiendo de generación en generación. En la India rural, cuando se realiza el Censo a nivel nacional, muchos hombres cabezas de hogar no reportan que sus esposas hacen labores manuales ya que lo consideran motivo de verguenza. En esta situación, el hecho de que las llamadas “amas de casa” transporten agua, apilen leña o cuiden la familia cada dia es totalmente pasado por alto, y eso no es todo, las esposas son contínuamente el blanco de violencia severa y maltratos que provienen de sus seres más queridos. Se les niega el acceso a la educación, la dignidad o sus derechos más básicos, lo cual genera en muchas una gran depresión y muchas veces optan por quitarse la vida, demostrando que aún cuando India se ha modernizado, todavía se mantienen latentes situaciones de gran contradicción que generan conflictos. Nada ilustra mejor esta realidad que la vida de la esposa hindú, y esa  tal vez es la mayor razón para considerarla “relevante”…

 

 

 

 

 

 

 

 

Acerca de Lorena Mena

Actualmente vivo en la India investigando y escribiendo sobre su cultura y tradiciones combinado con mi aficción a la Fotografía y al Diseño Gráfico.
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